Tiempo de cambios
Vendrán tiempos mejores, frase muy escuchada, los domingos en familia, con olor a asado, y conversaciones que terminaban en esas palabras. Ahora, hoy, no están más esos domingos, ni tampoco la frase. Estamos con miedo, desamparados. En tiempos de cambios. Donde cautiva la incertidumbre sobre el fin del misterio.
Siento que nos estamos destruyendo poco a poco. Nos estamos matando, por ser egoístas. Siempre pensando en nosotros mismos, mirando solo nuestro mundo. Pareciera que cada uno está dentro de una jaula, donde sólo se ve a si mismo. Ojalá que nos demos cuenta del desastre que causamos y seguimos causando.
Me da tristeza salir a la calle. Barbijos, distancias, humo, no hay sonrisas, miradas deshidratadas, una sociedad desencantada. Miro a la gente que pasa e imagino su vida en estos días. Veo a una abuela de unos sesenta años, la veo en un sillón, tejiendo un chaleco para su nieta que nació en el comienzo de esta pandemia, veo a un niño, en una cocina, haciendo una torta para su cumpleaños número seis, mientras le cantan el feliz cumpleaños a través de una pantalla, veo a una adolescente, con mirada perdida, en su habitación, a la madrugada, llorando desconsoladamente mientras mira una foto con sus amigas.
Todavía trato de sobrellevar toda esta locura, tratando de agarrar esos pedazos de esperanzas que se escapan. Pienso en la emoción de esa abuela cuando tenga en sus brazos a su nieta, pienso en la alegría de esa adolescente cuando abrace a sus amigas, pienso en todas esas posibilidades y me dan fe de que todo esto, va a pasar, ya vendrán tiempos mejores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario